N o El último recurso

Lo había intentado todo. Entornar los ojos y mirar la pantalla fijamente, como queriendo hipnotizar a su ordenador para que tomara la iniciativa. Deslizar los dedos por el teclado con suavidad, para ver si sus caricias estimulaban la voluntad de aquellas teclas perezosas. Dejar que su mente vagara a su antojo. Asomarse a la ventana en busca de algún detalle que encendiera la chispa. Abrir libros, a la caza de palabras al azar, y volver a cerrarlos para ojear sus contraportadas. Atacar la nevera, esperando saborear la inspiración en una cucharada de yogur azucarado. Garabatear periódicos antiguos. Mordisquear el borde de un lápiz recién afilado. Pero habían pasado tres horas y su hoja seguía en blanco; así que no le quedó más remedio que volverse hacia ella, tan etérea pero tan presente a su lado, y rendirse. “Tú ganas”, admitió, y pudo imaginar la sonrisa triunfal que su musa le dedicaba. Entonces pronunció las palabras que tres horas antes le había negado: “Sin ti no soy nadie”.

*

N _ _ _ (sustantivo femenino)

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