T o Dura de roer

En su primera visita, el héroe entró en la sala del trono arrastrando la cabeza del dragón que había aterrorizado al reino durante décadas. El rey asintió, satisfecho; los caballeros de la corte aplaudieron, admirados. Pero la princesa no se inmutó. En su segunda visita, el héroe se presentó con una rara y bellísima planta exótica que él mismo había descubierto en un viaje a tierras lejanas. La reina asintió, satisfecha; las damas de la corte suspiraron, muertas de envidia. Pero la princesa no se inmutó. En su tercera visita, el héroe dio un recital de historias curiosas y divertidas que mantuvo en vilo a todo el auditorio. El bufón asintió, satisfecho; pero la princesa no se inmutó. En su cuarta visita, el héroe optó por ser sincero. Se había ganado al rey, a la reina, a la corte en pleno e incluso al bufón, pero no sabía cómo demostrar a la princesa que la amaba. Cuando acabó su conmovedor discurso, la princesa entreabrió los labios. Todos la miraron, impacientes por conocer su respuesta. Pero su boca no pronunció una sola palabra: simplemente dejó escapar un bostezo de aburrimiento.

*

T _ _ _ _ _ _ (sustantivo masculino)

¿Adivinas la palabra oculta?

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