J o El último mono

Papá oso siempre se llevaba la mejor parte. El plato de sopa más grande, el pedazo de pan más tierno o la cama más cómoda. Decía que era lo que le correspondía por el ser cabeza de familia. A mamá osa parecía convencerle aquel argumento, pero el osito no estaba de acuerdo. Ser el pequeño le obligaba a quedarse con hambre y a pasar noches en vela porque los muelles de su cama maltrecha se le clavaban en las costillas. Harto de ser el último mono, el osito se inventó el cuento de Ricitos de Oro. Desde entonces, los tres osos salen al bosque cada día para intentar encontrar a la niña de cabellos dorados que se cuela en su cabaña, saquea la despensa y deshace sus camas. Mientras sus padres la buscan inútilmente, el osito vuelve a escondidas a casa para pegarse banquetes de lujo y echarse siestas de campeonato.

*

J _ _ _ _ _ _ _ _ (sustantivo femenino)

Y la palabra entre líneas es…

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