la palabra entre líneas

microrrelatos con juego

F o Reunión de urgencia

“¡Silencio!”, gritó el Gran Lobo. Y los demás callaron al instante. Sus caras reflejaban las ganas de seguir con sus protestas airadas, pero obedecieron al líder. Entonces, el Gran Lobo fue dándoles la palabra ordenadamente, uno tras otro. Todos tenían quejas que exponer. El lobo de los tres cerditos estaba harto de escaldarse el culo cada vez que bajaba por la chimenea de la casa de ladrillos. El de las siete cabritas odiaba acabar siempre en un pozo con la barriga llena de piedras. El de Caperucita no soportaba que el leñador le linchara en plena digestión. Aquello no podía continuar así. No cobraban lo suficiente por un trabajo tan arriesgado y con tan mala prensa. “Así, ¿todos de acuerdo?”, preguntó el Gran Lobo. Los demás asintieron. No había otra opción. Empezarían una huelga.

*

F _ _ _ _ (adjetivo)

¿Cuál es la palabra entre líneas?

E o Mi otro yo

Siempre estaba allí. Observándome fijamente. Analizando hasta el último de mis gestos para imitarlos a la perfección. Yo odiaba su inquietante capacidad de leerme el pensamiento: aunque improvisara mis reacciones, el otro siempre parecía saber mejor que yo cuál iba a ser mi siguiente movimiento. Nunca se equivocaba. Ni una sola vez se retrasaba. Por mucho que yo le insultara o le suplicara que se largase, el otro nunca cedía. Permanecía allí, impasible, ejerciendo de copia perfecta. Pero un día desapareció. Me dejó solo al fin. No tardé en comprender cuánto había perdido: nadie entendería mis risas y mis lágrimas como hacía él.

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E _ _ _ _ _ (sustantivo masculino)

La palabra entre líneas es…

D o Turista de excepción

Aquellos tipos locos llegaron en plena noche con una propuesta descabellada: llevarle al desierto. Hablaban con tanta ilusión de sus planes que acabaron por convencerle. Al fin y al cabo, siempre había soñado con visitar tierras cálidas, y saber que los niños del desierto ansiaban conocerle le conmovió. El viaje duró dos días eternos. Cuando llegaron a destino, le fascinó no ver ni rastro de nieve; solo arena sin límites y un sol radiante. Los niños le recibieron con gritos y risas. Todos querían tocarle, hacerse fotos con él, oír sus historias sobre reinos nevados y seres de hielo. Se sentía tan bien que ni siquiera notó que había empezado a sudar. Los niños tampoco se dieron cuenta de que se iba haciendo cada vez más pequeño.

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D _ _ _ _ _ _ _  (verbo transitivo)

¿A qué palabra nos referimos?

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